miércoles, 10 de septiembre de 2008

Explótame (expló)

Hoy he tenido otra jornada de 14 horas seguidas. La verdad es que no ha sido un día especialmente duro, pero tener que estar ahí lo convierte en un coñazo. Tener mi casa con mi Hagrid a cinco minutos de paseo lo convierte en un suplicio. Y que mis compañeras se dediquen a joderme de gratis suma al agotamiento físico el mental. Mañana con tiempo hago terapia vía blog.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Titanic...

... en 5 segundos.



Y en Youtube más micro-películas.

Pies

Conozco a un individuo que sueña con ser rico y famoso. Sueña con tener una casa con un jardín enorme y pasear descalzo por la hierba. Pasear descalzo vestido con un traje de chaqueta. Yo también quiero pasear descalza por la hierba. Y por la arena. Me encanta la sensación entre mis dedos.

Me gustan los pies. No sé si seré fetichista, me excitan pero no más que cualquier otra parte del cuerpo. Los pies tienen algo de poesía, porque nos anclan a la tierra, a la realidad. Los pies te llevan por la vida. Hay mucha gente que hace fotos de sus pies, solos y en compañía de otros pies. Los hay bonitos y feos, pequeños y grandes, enteros y mutilados, con las uñas pintadas y aunque casi no haya uña en el meñique se inventa, con callos, con vello, con seis dedos... y todos dejan la huella de nuestro paso por el planeta.

Hay cuatro factores que marcaron mi relación con los pies. A saber:
1) Los ejercicios que el podólogo mandó a mi hermana Barbie.
2) El cartel de la obra de teatro Descalzos por el parque y el propio título. Obra de Neil Simon que me quedé con las ganas de ver. Tengo pendiente la película, a falta de teatro.
3) El libro de Linn Ullman Antes de que te duermas, del que ya os hablé y donde la protagonista se pinta las uñas de los pies de rojo, provocando así al hombre a quien sus blancos pies de uñas esmaltadas evocan un irresistible cuenco de fresas con nata.
4) El tacón. Lo adoro, aunque no puedo usarlo tanto como quisiera.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Otro de cuernos

Me acaba de mandar una amiga el siguiente texto y como el otro día hablaba de fantasías y tentaciones no viene mal.

Una mujer entra en el confesionario de una iglesia en Hollywood:
-Padre, me quiero confesar
-Por supuesto, hija. ¿Cuáles son tus pecados?
-Fui infiel a mi marido, padre. Soy actriz de cine y hace dos semanas dormí con George Clooney. La semana pasada dormí con Brad Pitt y esta semana dormí con Richard Gere.
-Lo lamento, hija, pero no puedo darte la absolución.
-¿Por qué? ¿La misericordia del Señor no es infinita?
-Si, hija, la misericordia de Dios es infinita. Pero Él jamás va a creer que estás... ¡arrepentida!

Ahí queda. Otro día me lo curro más, que hoy estoy reventaíca.

Ingles brasileñas

-Me voy a hacer las ingles brasileñas.
-¿Cómo es eso?
-Así.
-¡Joder con las brasileñas! Tienen las ingles tan anchas que les alcanzan todo el papo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Vivir sin reloj



La gente puntual suele tener cierto resquemor hacia mi persona porque siempre llego tarde. Hagrid ha optado por decirme que hemos quedado media hora antes para poner llegar a tiempo. No sé cómo lo hace, pero el tiempo se va sin avisarme.

Desearía poder vivir sin reloj. No es que le haga mucho caso, la verdad, pero uno por poco que quiera siempre está sujeto a horarios. Cuando salía de la escuela iba caminando con mis amigas de camino a casa, pero no buscaba el camino más corto para llegar a la mía, sino que me desviaba por seguir hablando con ellas. No me importaba andar más trayecto. Prefería caminar con ellas. Luego sus madres les gritaban desde el balcón y ellas subían corriendo. Así una tras otra. Yo iba tranquila mirándolo todo, hasta que llegaba a mi casa y mi madre me reñía por lo tarde que era. Pero al día siguiente volvía a hacer lo mismo. Y mi madre me volvía a reñir. Así un día tras otro.

Me gusta hacer las cosas despacio. Hacerlas bien. Me gusta sentir que el tiempo se detiene, que la gente corre mientras yo me paro, que voy contracorriente una vez más


Imagen del genial Chema Madoz.

jueves, 4 de septiembre de 2008

No codiciarás a la pareja del prójimo. O sí

La sexóloga de la tele decía que las fantasías eran de uno mismo y que, aunque se tuviera pareja, se podía pensar en quien se quisiera para satisfacer los deseos y alcanzar el placer. Algunas personas entienden eso como una infidelidad, otras no. Yo lo entiendo como una tentación con nombre y apellidos.

También es verdad que no es lo mismo pensar en Brad Pitt, hombre inaccesible, seamos realistas; que pensar en un compañero de trabajo o alguien que esté más a tiro. Pero aunque uno piense en la vecina del 5º, por ejemplo, no significa que quiera llegar a algo más. A veces basta con dejarle ser una fantasía, algo más lo estropearía todo, sobretodo porque la realidad y la ficción que crea la mente no suelen parecerse en nada.

Por otro lado, se corre el riesgo de mandar mensajes no verbales al sujeto objeto de nuestra fantasía. Si el sujeto en cuestión es receptivo a esos mensajes, los capta, descifra y ve posibilidades de sexo puede empezar el contraataque. En este momento se pasa de fantasía a tentación. Porque, aunque sabemos que realidad y ficción no suelen ir de la mano, nos planteamos si este caso será la excepción que confirma la regla.

Por eso hay que tener las cosas muy claras y saber hasta dónde llegan los propios límites. Por el bien de la relación hay que mantenerse firmes y relegarlo para siempre a la caja de las fantasías. Si tiende a escapar hacia la caja de las tentaciones, directamente es mejor quitarlo de en medio y olvidarse del sujeto en cuestión.

Porque si cedemos al chantaje del placer, un pequeño capricho puede acabar con una relación que no conviene que se estropee. Aun cuando la pareja perdonara la infidelidad si ésta se diese, uno estaría perdido en la inestabilidad que crea el precedente. Cuánto tiempo soportaría la pareja los encuentros con un tercero. Cuánto tiempo soportaría uno al tercero en discordia y no lo cambiaría por un cuarto o un quinto o los que sean. Se crearía un círculo vicioso, nunca mejor dicho, en el que es difícil decidirse por una persona cuando llega el momento de estabilizarse.

Al final, cada cuál elige su camino, sus amores y sus amantes.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Arte en movimiento

Conozco a bastante gente que ha estudiado o estudia arte, tanto Bellas Artes como Historia del Arte. Si no se me hiciera un mundo empollar también me habría gustado hacer alguna de esas carreras de futuro incierto, en vez de estar currando desde que terminé Enfermería. Aunque dando una vuelta por la Red me he dado cuenta de que algunas obras de arte las reconozco al instante.

Este me lo sé: Adriana Lima, de Dalí, para Victoria's Secret.

Esta obra de arte hay que verla a mayor escala.

Editado: Por motivos ajenos a mi persona las imágenes se han jodido, espero que vuelva en sí el sitio donde las tengo almacenadas.

martes, 2 de septiembre de 2008

La chispa adecuada

Hagrid y yo éramos compañeros de instituto, ni si quiera amigos. Él era como el Florentino Fernández del colegio y yo era la que vestía rara y decía cosas raras. Él se burlaba de mí con su amigo y yo de él con mi amiga. Un día empezamos a hablar. A él le gustaba una rubia y luego le gustó una morena. En plan película americana para adolescentes, él buscaba que yo le mostrara los secretos del mundo femenino para poder conquistar a la rubia primero y a la morena una vez que la rubia se colocó el cartel de Imposible. Llegamos a ser muy buenos amigos y la morena no se decidía, porque estaba colgada de otro tío. Como el roce hace el cariño (y si es entre dos palitos también hace fuego) Hagrid me declaró su amor. Mandó al carajo a la rubia y a la morena y centró sus fuerzas en la castaña pilonga que os escribe. Para mí era sólo un amigo y yo le decía que faltaba la chispa que diferenciaba a un amigo de un algo más. Me dejó un CD de Héroes del Silencio y me indicó qué canción debía escuchar.

Qué cabrón, pensé, La Chispa Adecuada.



Pasó el tiempo, con sus meses y sus estaciones, y una mañana de Febrero, cuando debíamos estar en clase pero en vez de eso estábamos sentados en un banco fuera del instituto, le propuse formalizar las cosas: Si vamos a estar siempre juntos será mejor que seamos novios, ¿no? Y desde aquel momento han pasado ya seis años y medio.

Algo parecido ocurrió cuando vinimos a Madrid y empezamos nuestra vida en pareja, gracias a Montero que necesitaba compañeros de piso y no se le ocurrió otra cosa que buscarlos en Cádiz. Cuando nos independizamos del todo y yo ya podía pasearme en pelotas por el piso, la cosa quedó así: Si vamos a vivir siempre juntos será mejor que demos un paso más y nos hagamos pareja de hecho, ¿no? Y mañana iremos a pedir cita para casarnos a lo gay.

Estos son los grandes planes de los que hablaba, que empezaron con un viaje de locos a Marsella por 1€ con Ryanair y no sé cómo acabarán, porque lo de Marsella se quedó en sueño de una noche de verano en el Parque Europa.

Al final, como siempre, Hagrid tenía razón y todo arde si le aplicas la chispa adecuada.

lunes, 1 de septiembre de 2008

En plan chungo

Llevo días en casa pensando en postear algo, pero sólo tengo buenas ideas en la ducha y allí no puedo escribirlas. Luego, estando en modo seco se esfuman y no soy capaz de recuperarlas. Me sentaba al ordenador y no me apetecía nada escribir y menos cuando pensaba en volver al curro, que antes adoraba y ahora detesto. Luego mis super planes (ya os contaré) se tambalearon y de nuevo chunga, pero parece que se va encaminando la cosa.
Si al final lo de la depre post-vacacional va a ser verídico.